¿Es real el efecto placebo?

El efecto placebo cambia de individuo a individuo, y su fuerza varía de una enfermedad a otra. Las razones de la influencia de un placebo no se entienden completamente. Dada la variación en la respuesta, es probable que haya más de un mecanismo en funcionamiento.

A continuación se muestran cuatro de los factores que se dice que están involucrados en el efecto placebo.

Expectativa y acondicionamiento

Parte del poder del placebo radica en las expectativas de la persona que los toma. Estas expectativas pueden relacionarse con el tratamiento, la sustancia o el médico que receta.

Esta expectativa puede causar una caída en las hormonas del estrés o hacer que recategoricen sus síntomas. Por ejemplo, un «dolor agudo» podría percibirse como un «hormigueo incómodo».»

Por otro lado, si el individuo no espera que el medicamento funcione, o espera que haya efectos secundarios, el placebo puede generar resultados negativos. En estos casos, el placebo se conoce como nocebo.

En un estudio se administraron opioides placebo a participantes que habían tomado opioides genuinos recientemente. Un efecto secundario bien documentado de los opioides es la depresión respiratoria. Los investigadores encontraron que el fármaco placebo provocó depresión respiratoria, a pesar de no tener ingredientes activos.

Algunos creen que el condicionamiento clásico podría desempeñar un papel en el efecto placebo. Las personas están acostumbradas a tomar medicamentos y a sentirse mejor. El acto de tomar un medicamento provoca una respuesta positiva.

El condicionamiento y la expectativa son mecanismos separados, pero es probable que estén relacionados.

El efecto placebo y el cerebro

Los estudios de imágenes cerebrales han encontrado cambios medibles en la actividad neuronal de las personas que experimentan analgesia con placebo. Las áreas que han sido implicadas incluyen partes del tronco encefálico, la médula espinal, el núcleo accumbens y la amígdala.

Las respuestas fuertes a placebo también se han relacionado con aumentos en la actividad de los receptores de dopamina y opioides. Ambos productos químicos están involucrados en las vías de recompensa y motivación en el cerebro. Por el contrario, se ha encontrado que los nocebos reducen la actividad de los receptores de dopamina y opioides.

Algunos de estos cambios neurológicos ocurren en áreas del cerebro a las que a menudo se dirigen los medicamentos antidepresivos. Esto podría explicar la tasa de respuesta al placebo del 50 al 75 por ciento en los ensayos con antidepresivos.

Psiconeuroinmunología

La psiconeuroinmunología es un área de estudio científico relativamente nueva. Estudia el efecto directo de la actividad cerebral en el sistema inmunitario. Al igual que un perro puede ser condicionado para salivar al sonido de una campana, también los ratones pueden ser condicionados para restringir su sistema inmunológico cuando se les presenta un estímulo específico.

Se sabe desde hace mucho tiempo que una actitud positiva puede ayudar a evitar enfermedades. En los últimos años, esta pseudociencia se ha convertido en un hecho científico. Esperar mejoras en la salud puede afectar la eficacia del sistema inmunitario de una persona.

Las vías por las que el cerebro impacta en el sistema inmunitario son complejas. Una explicación recién ha comenzado a formarse. Existe la posibilidad de que este tipo de interacción desempeñe un papel en el efecto placebo.

Regulación sanitaria evolucionada

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Una explicación del efecto placebo es la evolución de la capacidad del cerebro humano para moderar la curación.

El cuerpo de un mamífero ha desarrollado respuestas fisiológicas útiles a los patógenos.

Por ejemplo, la fiebre ayuda a eliminar bacterias y virus al elevar la temperatura interna. Sin embargo, como estas respuestas tienen un costo, el cerebro decide cuándo llevará a cabo una determinada respuesta.

Por ejemplo, al final del embarazo o durante estados de desnutrición, el cuerpo no lleva a cabo la respuesta febril a la infección. Una temperatura elevada podría dañar al bebé o consumir más energía de la que una persona hambrienta puede gastar.

La teoría evolucionada de la regulación de la salud sugiere que una creencia fuerte en un medicamento o intervención podría aliviar los síntomas. El cerebro «decide» que no necesita montar la respuesta adecuada, como fiebre o dolor.

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